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El Rey y la Doncella [Privado/Gilgamesh]

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El Rey y la Doncella [Privado/Gilgamesh]

Mensaje por Jeanne d'Arc el Mar Ene 17, 2017 2:08 am

Cuando despertó, lo primero que observaron sus ojos fue un techo desconocido.

Jeanne comenzó a mirar a su alrededor, en lo que su cabeza comenzaba a funcionar adecuadamente una vez más. De hecho, incluso sintió un extraño sabor dulce en la boca, lo cual le hizo recordar a un brebaje especial que preparaban las monjas para los niños que no pueden comer sólidos por culpa de alguna enfermedad estomacal: era agua con miel.

Confundida, la chica se incorporó torpemente en la cama, la cual era la más cómoda en la que había estado, y recién allí reparó que sus heridas estaban vendadas y tratadas, además de que alguien le había cambiado de ropa y ahora estaba usando un sencillo vestido blanco de tirantes. Por un instante se sintió algo cohibida, ya que eso significaba que alguien la había desvestido y cambiado mientras que ella se encontraba inconsciente.

Pero para empezar, ¿dónde estoy?

Con extremo cuidado, Jeanne se puso de pie, notando así lo adolorido que estaba su cuerpo. Después de todo, ella había peleado contra soldados que eran terriblemente fuertes, y ella tuvo que esforzarse de más para poder retenerlos.

Lentamente se acercó hasta una de las ventanas que había en esa habitación desconocida, aunque al ver hacia el exterior no pudo disimular su asombro. El paisaje que le mostraba era totalmente diferente al que ella estaba acostumbrada; el sol resplandecía en lo alto (posiblemente era medio día apenas), y el jardín de ese enorme palacio era sumamente precioso. Tenía plantas que ella jamás había visto, además de animales que ella sólo había llegado a conocer en libros provenientes de otros Reinos.

¿Estaba en el palacio de Oleuni...? No, eso no es posible pensó. Para empezar, ¿para qué habrían de llevar a una simple muchacha como ella hasta el palacio del Rey? E incluso ese lugar se veía totalmente diferente. Había decoraciones que resplandecían como el oro, y la estructura del edificio era totalmente opuesta a la que ella recordaba.

Además... si mal no recordaba, Jerard había intentado matarla antes de que cayera inconsciente, antes de que aquel muchacho apareciera...

Ante la imagen de aquel hombre envuelto en oro, Jeanne no pudo evitar estremecerse. ¿Él tendría algo que ver con todo eso? Con cierto temor, la chica entrelazó sus manos y las acercó a su rostro, mientras que ella cerraba sus ojos por unos instantes.

- Oh, Dios, por favor vela por mí... - suplicó, sin saber qué esperar de ese sitio.
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Re: El Rey y la Doncella [Privado/Gilgamesh]

Mensaje por Gilgamesh el Mar Ene 17, 2017 6:59 pm

Poner en su lugar a esos ineptos humanos no era más que un simple recordatorio del por qué debían temerle y respetarlo. Para esas instancias, la noticia de la aniquilación total del escuadrón de imbéciles que osaron desafiarlo de seguro debía estar en boca de todos. Más les valía que así fuese, a ver si de esa forma tomaban consciencia de su diminuta existencia en el mundo.

"No son más que inútiles parásitos que se creen depredadores", razonó mientras caminaba por el solitario y pulcro pasillo de mármol. Los pilares de oro y plata se reflejaban en el suelo blanquecino, el cual había sido pulido de tal manera que hasta podría simular un espejo.

Dentro de su hogar, podía emplear una vestimenta más cómoda a base de sedas y joyas de la mejor calidad. Su torso quedaba relativamente al descubierto, exhibiendo así los tatuajes rojos que surcaban su piel, libre de toda cicatriz. Su atuendo actual guardaba cierta similitud con la indumentaria arábiga.

Mientras esperaba el informe sobre el progreso de la conquista de la nueva región con la que se había encaprichado días atrás, el semi dios recordó vagamente que había adquirido una nueva pieza para su ejército en la reciente batalla. Si no mal recordaba, le había ordenado a sus sirvientas el asearla y curarla, en lo que él veía cuál era la mejor forma de disponer de ella... Pero lo cierto era que se había olvidado de la muchacha hasta ahora.

Habrían transcurrido ya suficientes horas como para que la joven se repusiera, y al no haberle dado órdenes posteriores a sus sirvientes, de seguro nadie habría ido a vigilar su estado para asegurarse de su permanencia dentro de la habitación.

Gilgamesh chasqueó la lengua al percatarse de su olvido, pero resolvió que se trataba de algo inevitable. Después de todo, un ser supremo como él tenía que ocuparse de muchas cosas como para andar al pendiente de una niña.

"Aunque de todos modos ella tendrá que conocer a su amo tarde o temprano", se justificó, consiguiendo así validar de forma satisfactoria una razón digna para echarle un vistazo. No había tenido suficiente tiempo para contemplarla con todo detalle en el campo de batalla, y ahora que las aguas estaban tranquilas, podría ir a evaluar la nueva pieza que acababa de añadir a su colección. Si era bonita, quizá hasta podría darle otros usos aparte de blandir una espada en su nombre.

Sin más preámbulos, el semi dios se valió de sus habilidades mágicas para aparecer en la alcoba de la muchacha ni bien al dar el siguiente paso. Sería tedioso tener que caminar hasta allá, por lo que era mucho más cómodo acortar las distancias y ahorrar tiempo con su poder.

No era de sorprender que la doncella no se hubiese percatado de su presencia todavía, pues la chica se hallaba de espaldas, contemplando la ventana. Y por supuesto, eventualmente escuchó sus ingenuos rezos a una deidad que seguramente no repararía en alguien tan insignificante como ella.

-Al único dios al que debes rogarle es a mí- La corrigió entonces, cruzándose de brazos para adoptar así una posición que acompañase su gesto altanero. -A partir de ahora vivirás y lucharás por tu nuevo amo y señor: Gilgamesh- Ordenó, deshaciendo su postura al momento de aproximarse hacia ella.

Viéndola de cerca, sin su armadura y la suciedad encima, descubrió una belleza inusual y luminosa en la muchacha. Con total soltura, llevó una mano al mentón de la joven para obligarla a alzarlo, buscando degustarla cual catador experto de vinos a una novedosa cosecha.

-Hmm...- Sus ojos rojos se entrecerraron levemente mientras analizaba sus facciones. -Nada mal...- Musitó para sí, tomándose el tiempo de bajar más la mirada por su cuerpo para contemplarla con más detalle.

Ahora que la distancia entre ellos se había reducido tanto, era capaz de distinguir con más detalle la fina figura de la doncella gracias a la luz que entraba por la ventana, la cual transparentaba el camisón blanco para regalarle una espléndida muestra de lo que en algún momento llegaría a degustar.

Su cuerpo era esbelto y delicado; de figura fina y carnes firmes. Por lo que podía ver, la chica aún se encontraba en etapa de desarrollo; aunque no necesariamente tenía que esperar hasta estar madura para destilar un atractivo aroma hacia el sexo opuesto. Bastaba con aspirar el suave perfume virginal que ella desprendía para tentarse.

Incluso le sorprendió el hallar intacta su virginidad pese a haber estado inmersa entre puros hombres, los cuales difícilmente se contendrían para no hincarle el diente a una presa tan apetitosa como ella.

-Tu nombre- Exigió entonces. Su belleza ameritaba ser llamada por el nombre que le correspondía; y si no se sentía satisfecho con el que ella llevaba de nacimiento, él le pondría uno más apropiado.
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Re: El Rey y la Doncella [Privado/Gilgamesh]

Mensaje por Jeanne d'Arc el Jue Ene 19, 2017 2:53 am

Al escuchar una voz detrás de ella, la chica se sobresaltó un poco, claramente asustada. Rápidamente se giró para ver al hombre que había osado entrar en sus aposentos sin siquiera preguntarle, y lo que vio la dejó un poco sorprendida. Se trataba del muchacho que había estado en el campo de batalla poco antes de que ella terminara inconsciente, aunque ahora se veía un poco diferente al no tener su armadura dorada.

Sin embargo, no por ello dejaba de ser imponente.

Jeanne no pudo evitar pensar en que él era muy osado en decir que era un Dios. Para ella, los mortales ni siquiera deberían de pensar algo como eso, puesto que era una gran ofensa. ¿Qué podían hacer ellos que se le comparara a su Señor? No eran omnipontentes, y a contrario del Creador, ellos destruían vidas, no las creaban.

- Ungh - la joven hizo una pequeña mueca cuando él la obligó a levantar su mirada. Normalmente habría puesto resistencia, pero algo dentro de ella le advertía sobre quedarse quieta y no intentar hacer algo insensato. Después de todo, no sabía nada sobre él, y era posible que no tuviese piedad con ella aún si la había salvado de una muerte segura.

Él realmente me ve como un objeto... pensó, sintiéndose de pronto cohibida ante la mirada que le dedicó el rubio. Con ese vestido tan fino se sentía casi desnuda, por lo que en un intento por proteger su intimidad ella se cruzó de brazos sobre el pecho.

- Je... Jeanne - murmuró -. Jeanne d'Arc, señor - respondió a su pregunta, aunque al intentar mirarlo a los ojos, los suyos rápidamente se desviaron hacia otro lado. Ni siquiera podía mantenerle la mirada...

Con un gesto delicado, la doncella se soltó del agarre del otro para retroceder un par de pasos y retomar su espacio íntimo. Sin embargo, no lo hizo para hacer enojar a Gilgamesh o siquiera ofenderle; Jeanne se arrodilló frente a él tal y como lo haría un caballero respetando el poder de su rey.

- Estoy realmente agradecida con su hospitalidad, mi señor. Una humilde sierva como yo no se merece estar en un lugar como este, pero aún así me trajo hasta aquí - agradeció con total sinceridad, mientras que mantenía su cabeza agachada -. Pero... ¿sería mi señor tan amable de decirme dónde me encuentro? Por lo poco que he mirado, puedo advertir que esta no es mi tierra natal...

Y en cierta parte, eso le preocupaba un poco. Oleuni era su patria, ella había jurado dar la vida por esa tierra que le había visto crecer durante esos dieciséis años. Estar lejos de lo que alguna vez había sido su hogar la descolocaba un poco, y le hacía sentir una terrible soledad.
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Re: El Rey y la Doncella [Privado/Gilgamesh]

Mensaje por Gilgamesh el Lun Abr 10, 2017 6:10 am

-Jeanne... ¿eh?...- Murmuró para sí, como analizando el nombre para compararlo con el aspecto de la joven. Ciertamente no le parecía que discordara con ella, así que decidió dejar que lo conservase.

Pese a que la chica rápidamente encontró el modo de zafarse y tomar distancia de él, Gilgamesh tuvo que conformarse con ver que la doncella mínimamente conocía su lugar. Inclinarse ante él era lo mínimo que cabría hacer para alguien tan supremo como su persona; cosa que por desgracia no todos los bárbaros eran capaces de comprender. Aquello lo puso de buen humor, ya que así se ahorraba la labor de tener que disciplinarla.

-Ciertamente, has observado bien- Contestó a su humilde interrogante. -Te encuentras en Uruk, capital de Babilonia- Explicó, echando una breve mirada por la extensión de su territorio a través de la ventana. -Este será tu nuevo hogar- Se encargó de enfatizar, queriendo dar a entender con ello que no toleraría ninguna lealtad a ninguna otra nación que no fuese la suya.

La mayoría de los siervos que tomaba de otras tierras para incorporar a su ejército no siempre eran capaces de luchar verdaderamente como soldados babilonios, y todo por permanecer ligados a una patria a la que ya no pertenecían. Tenía la esperanza de que ella estuviese más dispuesta a aceptar su situación tras ver que sabía comportarse, o de lo contrario comenzarían a tener problemas.

-Por ahora eres libre de descansar. Pero debes asegurarte de estar siempre lista para cumplir mis órdenes en cuanto te llame, ¿entendido?- Volvió a centrar su mirada en ella de forma severa, haciéndole notar que él realmente no toleraría ninguna falta de respeto ni desobediencia, por más mínima que fuese.
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Re: El Rey y la Doncella [Privado/Gilgamesh]

Mensaje por Jeanne d'Arc el Jue Mayo 18, 2017 12:42 am

El comentario del rubio le dejó un mal sabor de boca.

¿Luchar por otra patria que apenas y acababa de conocer? ¿Entregar su fe y alma a un ser que no era su Dios? Jeanne trató de no sentirse enferma ante esa idea. Para ella, Oleuni lo era todo, así como su fe en aquel Señor que algún día la recibiría en las puertas del Cielo. Cambiar sus creencias de forma tan radical era imposible, pero sentía que tampoco podía plantearle algo como eso al rubio, o de lo contrario se molestaría bastante con ella.

No lo conocía de nada, pero por el porte que tenía y por sus palabras, estaba segura de que él no era una persona que aceptaba un "no" como respuesta.

- ... Como ordene, mi señor - sin otra opción que decir, Jeanne agachó la cabeza, completamente sumisa ante los mandatos del otro. Aunque por fuera estuviese dispuesta a luchar por un nuevo país, en el fondo de su corazón extrañaría aquella tierra que le vio nacer.

Sin embargo, aunque el otro le ordenase descansar, ella tampoco se sentía muy cómoda quedándose en cama sin hacer nada. Toda su vida había estado en movimiento, aún si se encontraba enferma y sin nada de fuerzas. El simple concepto de "descansar" era demasiado diferente a lo que concebían el resto de las personas.

- U-uh... - dudosa y con extrema timidez, Jeanne volvió a mirar al otro, sin saber realmente si le molestaría o no lo que tenía por decirle -. Pe-perdone si lo que diga a continuación no es de su agrado, mi señor - aclaró antes que nada, mientras que sus mejillas se tornaban algo rojas -, pero desconozco mucho sobre Babilonia o Uruk. ¿Tendría algún libro sobre su cultura al cual pueda tener acceso? Me ayudaría bastante si es que de ahora en adelante lucharé por esta patria - explicó.
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Re: El Rey y la Doncella [Privado/Gilgamesh]

Mensaje por Gilgamesh el Miér Jun 07, 2017 9:00 pm

La doncella no parecía verse satisfecha del todo pese al magnífico regalo que le había otorgado al disponerla para luchar por Babilonia. Sin embargo, por lo menos podía apreciar que la chica sabía comportarse ante sus superiores, cosa que no le desagradaba para nada. Posiblemente esa incomodidad que le veía en la cara sólo se debía a que le faltaba tiempo para adaptarse a ese proceso de transición que implicaba el pasar de una patria a otra.

Pero se acostumbraría pronto a su nación y sus costumbres, estaba seguro. No había ninguna criatura en el mundo que no se sintiese dichosa y extremadamente agradecida de haber sido acogida por su generoso territorio.

-¿Hm?- El cuestionamiento que expresó la joven acerca de Babilonia le resultó extremadamente curioso. ¿Acaso había alguien en el mundo que no hubiese escuchado de la grandeza de sus tierras? Le parecía inconcebible, pero después de todo no debía olvidar que las otras naciones no poseían el grado de conocimiento y riqueza cultural como lo tenían ellos... Pobres y desamparados siervos. -Bueno, no puedo quejarme si desconoces nuestra prominente cultura- Suspiró con cierta lástima. -Al fin y al cabo no es tu culpa provenir de tierras bárbaras.

Con un simple chasquido de dedos, transmitió la orden a sus sirvientas para que preparasen de la biblioteca los libros más primordiales acerca de la historia, cultura y religión sumeria. Si ella desconocía tanto la tradición babilónica entonces habría mucho por hacer, pero primero lo primero. Una vez dominase las bases, podría ir inculcándole datos más concretos y maravillosos acerca de su nación.

En poco tiempo una sirvienta golpeó la puerta, y al dar la señal de permiso, estas se abrieron en dos para dejar pasar a otra muchacha joven con una curiosa y fina mesa rodante, sobre la cual yacían unos cuatro libros bastante gruesos, junto a algunos pergaminos.

Gilgamesh sujetó el primer libro, uno de portada dura y márgenes de oro puro.

-Este libro contiene las leyes que rigen el reino- Indicó, antes de dejarlo a un costado y alzar otro. -Este habla sobre nuestras tradiciones y buenas costumbres.- Fue a parar encima del anteriormente mencionado, para luego señalar a los otros dos. -Esos contienen los datos históricos iniciales y los más relevantes. No abarcan más que los comienzos, pero una vez que te los leas puedes ir avanzando progresivamente con el resto de los tomos.

El rey ahora tomó con gran parsimonia los dos pergaminos que yacían finamente decorados. Claramente se trataban de documentos importantes, a juzgar por lo bien conservados que se encontraban pese al paso de los años.

-En estos pergaminos está plasmada la historia de nuestros dioses. Asegúrate de leerlo con mucho cuidado- Indicó.
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Re: El Rey y la Doncella [Privado/Gilgamesh]

Mensaje por Jeanne d'Arc el Dom Ago 13, 2017 8:29 pm

La joven tuvo que reprimir una mueca de disgusto cuando el otro mencionó que ella venía de tierras "bárbaras", cuando en realidad era el pueblo de él al que ellos consideraban "bárbaros". Sabía que decir algo como eso podría desencadenar la ira del rubio, por lo que la opción más sensata era no mencionar nada de eso.

Miró con cierta curiosidad las acciones del otro, y le sorprendió que a los pocos minutos de haber chasqueado los dedos algunas sirvientas llegaran a la habitación, cargando libros que se veían bastante invaluables e importantes. Ella a lo mucho había llegado a tener en sus manos pergaminos u hojas sueltas, puesto que con su escaso sueldo de soldado le era imposible pedir que los forraran; y en cambio estos libros tenían hasta cubiertas de oro, lo cual denotaba la riqueza y el poder que tenía el tal Gilgamesh.

- Vaya... - murmuró, en lo que tomaba uno de los libros y escuchaba las explicaciones del otro. Aunque seguramente él no lo veía así, para ella sería de gran ayuda leer todo eso, por muy básico que fuese. Así al menos no estaría tan perdida con las tradiciones o los modales de aquella cultura tan nueva para ella.

Emocionada, Jeanne se permitió abrir con extremo cuidado el libro que tenía entre sus manos... pero al ver las páginas en las que estaba se le vino el mundo abajo.

- A-ah... - las mejillas se le comenzaron a colorear, puesto que sentía que era una tonta por no haber considerado aquello antes -. M-mi señor... yo... no puedo leer su idioma - admitió, antes de mirar al otro con cierto nerviosismo, sin saber si aquello lo haría enfadar o no.

Las letras que estaban en las páginas eran casi como pequeños dibujos geométricos, los cuales no se parecían en nada al alfabeto que ella había estudiado en Oleuni. No estaba segura de si estaba leyendo algo importante o no, y por un momento se sintió como una niña pequeña que era incapaz de acceder a la información de los adultos.
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Re: El Rey y la Doncella [Privado/Gilgamesh]

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